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Cada equipo dispuso de una fase en la que arrolló a su oponente. El Blancos de Rueda CB Valladolid en el segundo cuarto y el Unicaja tras el descanso, aunque fueron los visitantes los que mejor supieron administrar su renta en un encuentro que tuvo incertidumbre hasta el final.

Mientras, en los primeros compases del partido, el Unicaja, sin grandes alardes, se paseó por la pintura con excesiva comodidad. La defensa en zona del Blancos de Rueda CB Valladolid hacía aguas y el conjunto andaluz se aprovechó de ello, con Txemi Urtasun y Luka Zoric anotando con facilidad.

El Blancos de Rueda CB Valladolid no permitió una desventaja de más de cuatro puntos y fue aumentando su intensidad defensiva con el paso de los minutos. Entonces, Nacho Martín asumió la responsabilidad y puso por delante a los vallisoletanos a la conclusión del primer cuarto (26-23) con cuatro triples consecutivos que elevaron su anotación hasta los dieciséis puntos.

En el segundo cuarto, las transiciones malacitanas perdieron precisión y ritmo, de lo que se sirvieron los vallisoletanos, quienes no pudieron contar con el norteamericano Othelo Hunter dada su negativa a jugar, para contraatacar y abrir brecha con su tino desde el perímetro.

Se entonaron ante un Unicaja atascado. Negado en el rebote e incapaz de frenar la profundidad vallisoletana, aliñada con un excelso porcentaje de acierto en triples. Así, se alcanzó la máxima diferencia del envite a escasos cinco minutos del descanso (45-28).

Sin embargo, el tiempo muerto pedido por el técnico visitante, Jasmin Repesa, la entrada de Fran Vázquez y la buena muñeca de Simon taponaron la sangría antes de que se alcanzase el tiempo de asueto (47-39).

Una ventaja que el Blancos de Rueda CB Valladolid casi dilapidó en dos minutos y medio. Lo que tardó el Unicaja en el inicio del tercer cuarto en ponerse a un punto de los vallisoletanos.

No perdieron comba mientras el conjunto local sufría un descomunal cortocircuito en ataque, con sólo dos puntos anotados en algo más de seis minutos. De este modo, el Unicaja endosó un parcial de 0-14 (2-24 en total) que volteó completamente el desarrollo del duelo.

Bajo la dirección de Txemi Urtasun y gracias en parte a su poderío en la pintura, el conjunto andaluz estuvo a punto de sacar definitivamente del partido a los locales, bastante desafortunados en el rebote.

Pero supieron aguantar el tipo y sacar tajada del incremento de faltas personales de los malacitanos para, de este modo, dejar el último cuarto completamente abierto (59-62).

Lo comenzó más directo y agresivo el Unicaja. Apenas ofrecía resquicios por los que filtrar balones hacia el aro y, en ataque anotaba con suma facilidad. Aún así, un triple de Nacho Martín y la irrupción de Patrick Ewing acercó a los vallisoletanos a dos puntos cuando restaba poco menos de minuto y medio para el final del partido.

Al Unicaja no le temblaron las rodillas y las dos faltas personales que cometió O’Leary en los instantes decisivos privaron al CB Blancos de Rueda Valladolid de una remontada «in extremis». Al final, el partido murió con un marcador de 84-89 a favor de los visitantes.