La inconsistencia no se corrige en un día. Y un equipo que ha perdido doce partidos de veinticuatro en esta Euroliga no puede cambiar de cara de la noche al día sin que queden restos de su yo anterior. Ha de ser algo gradual. Pese a la derrota, en el primer partido de la serie de cuartos de final frente al Fenerbahçe (75-69), el Real Madrid sí dio pasos en esa dirección.

Ya comentábamos la semana pasada que, hasta la fecha, el conjunto blanco solo ha encontrado su identidad en el abismo. Solo jugó bien cuando no le quedaba otro remedio que hacerlo: la recta final de la primera fase, la Copa del Rey y la última jornada del Top 16. Ante los turcos, que han vivido ‘tritranquilos’ los últimos tres meses gracias a su regularidad, rompió la norma. Aunque solo dos cuartos y medio. Esa fue la pega.

Equipos de distinto pelaje han jugado demasiado cómodos esta campaña frente al Madrid, aparentemente incapaz de frenar los planes del que esté enfrente. Esta vez ofreció una versión diferente de sí mismo desde el salto inicial, con una intensidad defensiva que no se le había visto este año. Solo permitieron cuatro puntos en los primeros seis minutos ante un Fener que tuvo que tirar de opciones heterodoxas (Datome de ‘cuatro’ y Kalinic de ‘cinco’) muy pronto. Pero como la manta corta, cuando se tapaba la cabeza, se descubría los pies. Los que funcionaban atrás estuvieron negados en ataque –véase Jeff Taylor–, y viceversa. Anotando solo uno de sus primeros nueve triples fue imposible rentabilizar esa buena disposición inicial.

El Fenerbahçe tiene talento, físico y versatilidad. Castigan cada error, y el Madrid cometió demasiados en el primer tiempo (10 pérdidas, 11 triples y 4 tiros libres fallados). Solo gracias a su oficio –y un poco a la suerte– se fueron al descanso 12 abajo (41-29). Distancia corta para los méritos de uno y otro.

El segundo tiempo fue otra historia. El Fenerbahçe golpeó con todo para cerrar: un Bogdanovic superior (17 puntos, 5 asistencias), un Sloukas habilísimo (otros 17), un Udoh incontenible (10, todos en el mismo aro). Pero no pudieron hacerlo por la seriedad atrás del Madrid. Y, como suele pasar, la defensa alimentó el ataque. Tras un parcial 5-16, Nocioni llegó a poner por delante a su equipo a punto de concluir el tercer cuarto (51-52).

En el último periodo, de nuevo la misma historia del principio. Un ataque romo era incapaz de rentabilizar lo que ganaban en defensa: 8 de 34 en triples (Llull, 0 de 7; Rudy, 2 de 10; Taylor, 1 de 4); Ayón, sin anotar hasta el minuto 37; Carroll y Maciulis, sin opciones para entrar en calor. Demasiadas lagunas para lograr una victoria en una cancha donde el Fenerbahçe acumula veinte victorias consecutivas en competición europea.

La historia dicta que pasar esta serie con factor cancha adverso es muy poco habitual. Menos todavía si pierdes el primer partido. Pero un Madrid todavía imperfecto demostró no estar tan lejos de uno de los equipos más consistentes del basket europeo. Paso a paso, del señor Hyde al doctor Jekyll. La pregunta es, ¿terminarán su transformación a tiempo?