BlogPilarCasadoUnEuropeoEnNuevaYork

El encabezado de este artículo no se corresponde con la realidad y tampoco con la vieja canción de Los Rebeldes “Un español en Nueva York” pero esta última me ha venido a la cabeza a colación de los muchos rumores que vuelven a surgir en cuanto el mercado de los banquillos NBA tras cerrarse la fase regular ha alcanzado el punto de ebullición sobre la posibilidad de que por fin un entrenador europeo sea el “jefe” de una franquicia NBA.

Los nombres de los entrenadores que están en boca de todos son los mismos de siempre. Ettore Messina, Zeljko Obradovic y David Blatt. Los equipos –siempre usaré el término supuesto- supuestamente interesados de los más dispares entre sí por historia, palmarés, filosofía, etc… desde los Jazz a los Knicks.

Cuestionar si tal o cual oferta , tal o cual supuesto interés es real no es el objeto de mi desvarío semanal en este blog de Juego de Naismith. La pregunta que me hago es si es factible desde el punto de vista técnico, es decir, si realmente todas las diferencias entre el basket FIBA y el NBA se han acortado lo suficiente para –sin un periodo de adaptación relativamente largo- ser un coach de éxito en la liga profesional. Me lo podría plantear inclusive desde la perspectiva personal de cada uno de ellos, por sus situaciones contractuales, inquietudes, ambiciones y también por su “way of life”.

Vaya por delante que cualquiera de los nombres anteriormente mencionados creo firmemente que están sobradamente cualificados para entrenar con éxito un equipo NBA. El currículum de éxitos especialmente en los casos de Obradovic y Messina es tan extenso que dudar de su cualificación sería una herejía de descomunales dimensiones. Herejía usada en su acepción “disparate, acción desacertada” . El de Blatt es más breve, es verdad, pero al alcance está de pocos lucir un “European Champion” en su tarjeta de visita. David Blatt, por el que se me antoja que un supuesto interés de los Knicks estando Phil Jackson a los mandos es difícil, es made in USA. Tanto Ettore como Zeljko de una manera u otra, por un período más o menos largo, ya han testado lo que es desde dentro un equipo NBA y las diferencias que hay con sus equipos europeos a nivel de todo. ¿Pero qué puede hacer tan diferente a una franquicia NBA desde el punto de vista del entrenador que hasta ahora ninguno ha sido el jefe?

¿Os imagináis un CSKA con un entrenador para cada faceta del juego? Uno para ataque, otro para defensa, un tercero para scouting, un cuarto técnica individual, un quinto, un sexto …y el jefe claro! Impensable.

Concepto de equipo desde el punto de vista táctico. Soy de la opinión de que el baloncesto FIBA sí es verdaderamente un juego de equipo. El NBA no. En este último prima la individualidad por encima del juego colectivo en muchos casos.

Sé que es una barbaridad asegurar que hay derrotas en la NBA que “no importan”, porque cada resultado cuenta, pero la vorágine de los 82 partidos de fase regular minimiza los efectos de los resultados porque no hay tiempo para flagelarse por las derrotas ni de emborracharse por los triunfos. Los resultados aquí se viven de una manera distinta, me parece evidente. Trascienden más unas y otros.

El ritmo de competición en NBA, a pesar de que el calendario es cada vez más exigente en el viejo continente, es infernal. ¿Es posible adaptarse al menor tiempo de preparación de cada partido? Duda razonable.

Otro aspecto que sé a algunos os puede parecer nimio. La convivencia dentro de una escuadra europea nada tiene que ver. Por poner un ejemplo, no hay obligación ninguna de comer/cenar toda la plantilla en los NBA. Aquí la disciplina de equipo también comprende estas cosas y otras que puedan favorecer la unión.

Me surgen más dudas. Si realmente ha habido ofertas en firme a los europeos ¿por qué no han aceptado? ¿Han preferido ser cabeza de león aquí y no cola de ratón allá? No puedo hablar por ellos, sería un atrevimiento fuera de lugar, pero no es desdeñable este razonamiento.

Y visto desde el otro lado creo que -como con otras muchas cosas- no ha llegado el propietario NBA que decididamente haya apostado por el entrenador europeo y puesto encima de la mesa los atractivos suficientes para convencer a los tres entrenadores mencionados o algún otro. Es posible que la apuesta la consideren excesivamente arriesgada. Opinión que no comparto. De la misma manera que les costó lo suyo a aquellos jugadores europeos que emigraron hace treinta años es posible que con los entrenadores pase lo mismo.

Tiempo al tiempo queridos. Antes o después habrá un europeo en Nueva York, o donde sea.