BlogPilarCasadoNosLaHemosPegado

Sí. Es mi opinión. En la Final Four de Milán nos la hemos pegado. Sin ánimo de hacer de esta circunstancia un drama no creo se nos caigan los anillos por reconocer que las esperanzas de ver proclamarse campeón de Europa a un equipo español eran altas y volvimos de vacío.

El FC Barcelona cosechó una de las derrotas más dolorosas de su historia (38 puntos abajo ante el Madrid) y los blancos cayeron ante la cenicienta de la cita a cuatro. No creo en ningún caso que infravaloráramos a los rivales. Simplemente Maccabi fue mejor y así hemos de reconocerlo.

No sé si la palabra fracaso es adecuada, quizá suena mejor fiasco, aunque esta segunda enmascara un tanto el resultado de Real Madrid y Barça en la cita milanesa porque el cartel de favoritos lo tenían ambos (aunque uno de los dos se quedaba fuera a la primera de cambio por medirse en semifinales), la trayectoria en la competición invitaba a ello y el estado de forma en el que llegaban ,especialmente en el caso del equipo de Xavi Pascual, sumaba en la lista de argumentos a favor.

No es que apunte en estas primeras lineas del blog que el Real Madrid llegara en peores condiciones, no, pero es verdad que desde hace algunas semanas me persigue la duda de si físicamente los blancos accedían a la cita en el mejor estado posible. La balanza se inclina a un lado o al otro por días. A veces parece que economizan fuerzas, en otras que sí están justos como parece.

Vaya por delante que es fácil escribir artículos a posteriori. Es más, puedes llamarme ventajista inclusive pero el timing es el timing y hacerlo antes de la disputa de la Final Four no sería si no un ejercicio adivinatorio. Escribirlo a posteriori no es sin embargo, sinónimo de despiece cruel, de conclusiones apocalípticas, etc,etc…

Dos equipos,dos Final Four diferentes.

En la semifinal española siempre me mojé por el Real Madrid. Quizá porque tengo más contacto con ellos algo en la cabeza me llevaba a pensar que la derrota en Liga Endesa en el Palau seis días antes les colocaba el cuchillo entre los dientes, era ese componente emocional que cambia los partidos, mete canastas, aviva la inspiración y dispara la adrenalina. Solo eran sensaciones, no respondían a nada científico.

El FC Barcelona tras una competición prácticamente inmaculada quedaba desdibujado sobre el parquet. Días después aún me pregunto que sucedió, ¿por qué bajó los brazos? ¿cómo permitió que el eterno rival le pasara por encima? Siempre he tenido a Xavi Pascual por un estratega brillante, un entrenador capaz de minimizar las ventajas de los rivales, enredarlos tácticamente y hacerles perder hasta sus señas de identidad. ¿Falló la motivación?, ¿se confió con el resultado del Palau?

Alguna de estas preguntas solo las puede responder el propio Xavi. Sus reflexiones en cualquier caso quedarán en la intimidad. Solo él sabe a ciencia cierta lo que pasó. La responsabilidad de todas maneras sobre el fiasco azulgrana no puede ceñirse solo al entrenador. Jugadores con tanto recorrido, calidad, experiencia y nómina no pueden “desaparecer” de semejante manera.

Hablar de fin de ciclo de Pascual me parece todavía precipitado pero en clubes como el Barça los títulos mandan -y la ausencia de éstos no perdona- y Europa se le resiste más de lo que debiera quizá.

Se habla inclusive de lista de futuribles bajas en la plantilla. Si casi el cincuenta por ciento llegaron hace menos de un año. ¿Ya no son válidos para el proyecto?

La posterior victoria ante el CSKA no fue más que un buen maquillaje, sin más.

¿Y el Real Madrid? Brillante fue su puesta en escena en la semifinal contra el Barcelona. Tardaron apenas seis minutos en entrar en el choque. A partir de entonces una apisonadora que destrozó a los azulgrana sin piedad. Este Madrid por cierto hace prisioneros, si te gana por 20 quiere y juega para que sean 30 y así sucesivamente.

¿Por qué se estrelló contra Maccabi? Tácticamente soy de las que piensa que David Blatt cogió al Real Madrid con el pie cambiado. Los blancos atacaron y defendieron mal. Se obcecaron con el triple, olvidaron del juego interior y faltó calma para buscar mejores opciones. El “Chacho” se quedó muy solo. Las rotaciones no ayudaron. Cuando el héroe de la final Rice decidió resolver el choque por su cuenta la defensa del uno contra uno terminó por hundir la nave. Maccabi era el campeón de Europa por méritos propios.

Dos finales de F4 consecutivas perdidas, sí. Sin denominador común excepto la derrota. Busco similitudes entre Londres y Milán y ni rivales ni “modus operandi” son iguales.

Habrá quien quiera personalizar el fiasco poniéndole apellidos. Yo no. Ahí reside mi análisis. Mediada la serie blanca contra Olympiakos Pablo Laso apuntó una cosa muy importante. Decía entonces tras empatar el conjunto griego la eliminatoria a dos: “hemos jugado como individuos,Olympiakos como un equipo. Los trofeos y títulos son para aquellos que juegan como equipo”. Esta sentencia extrapoladla al partido contra Maccabi.

Hablar de consecuencias en el conjunto blanco por esta segunda final perdida no debería pasar más allá de un ejercicio de imaginación. Retoques sí, revoluciones no. La base es lo suficientemente sólida y válida para terminar de apuntalar el proyecto y hacerlo campeón. Quizá retocar la planificación de la temporada. Y si las lesiones te acechan poner remedio a tiempo. En estas situaciones además la tentación de cambiar jugadores es grande. Siempre hay que buscar lo mejor en el mercado. Lo mejor para tu equipo diría yo. Hay muy buenos jugadores en el mercado, pero ¿encajarían en su concepto de baloncesto? Quizá no todos. Tampoco seamos unas hermanitas de la caridad. La plantilla es sin duda, mejorable, pero el equipo por encima de la individualidad, eso nos lo ha enseñado el campeón de Europa, el Maccabi Tel Aviv. Jugador a jugador probablemente no era la mejor plantilla de la Final Four pero sí fue el mejor equipo,el que tiene el trofeo ya en sus vitrinas. Fin de la discusión.