BlogPilarCasadoMirotic

Y escribo lo de «fin de la cita» porque es lo que toca de momento en la relación, hasta cierto punto tormentosa en algún instante, entre Nikola Mirotic y la Selección. Es cierto, al menos eso creo yo, que capítulos quedan aún varios por escribir de esta historia pero como estamos todavía en el mes de marzo me sorprendería que antes de finales de junio haya una nueva entrega. Fin de la cita porque públicamente la Federación Española de Baloncesto no se va a pronunciar al respecto de las declaraciones del jugador del pasado sábado que reproduzco a continuación por si alguno el fin de semana se despistó. «Quiero jugar con España. Lo que no quiero es que nadie dude de mí. Espero que públicamente la Federación diga si quiere que juegue Ibaka o yo».

Es de sentido común que no haya pronunciamiento público de la Federación al respecto porque en un sentido u otro sería firmar la hipoteca más leonina del mercado. Y nadie compra duros a pesetas. A estas alturas de la temporada decidir entre un jugador u otro teniendo en cuenta lo que deportivamente resta todavía por jugar es de locos. ¿Y si de aquí a que la Federación dé la lista de convocados de la Copa del Mundo se lesiona -ojalá no- cualquiera de los futuribles seleccionables? Esta es sólo una razón, es posible que si me detengo un poco más a pensar y no escribo a vuela pluma, me surja alguna más. La anteriormente expuesta es de suficiente peso.

Eso sí, que nadie espere una lista interminable de justificaciones por mi parte porque no la va a encontrar. Siempre he pensado que ninguna de las partes, ni FEB ni el jugador, han gestionado bien esta situación, culebrón, patata caliente… Llamadlo como queráis. Tampoco era fácil hacerlo ni para unos ni para el jugador.

Permitidme un término muy audiovisual para proseguir en este artículo: rebobinar la cinta.

Siempre me resultó chocante la insistencia en que la puerta de los dos nacionalizados iba a abrirse para Ibaka y Mirotic así como para el resto de países. Abrir esa puerta era, y es, demasiado arriesgado para las selecciones nacionales, salvo que queramos terminar como algunas selecciones de futbol sala (véase el Rusia-Italia Final del Europeo de Bélgica). Y no veo a FIBA muy por la labor que diría aquel, al menos desde que se viene hablando de esto (y vamos camino de un año muy largo).

La opción de que tras haber defendido la camiseta de España en categorías inferiores debería poder hacerlo como español de pleno derecho , y no como nacionalizado, no sé si es otro brindis al sol. De momento la dejo en el apartado de limbo administrativo. Desconozco qué recorrido puede tener.

Estas puertas cerradas y cómo ha gestionado este cierre convirtió la presencia de Mirotic en la selección del Europeo de Eslovenia en un enredo de intenciones, supuestos engaños, dimes y diretes que terminó con la renuncia pública mediante un comunicado del jugador. Esto último es lo único cierto en tanto en cuanto está por escrito.

Unos meses después estamos en las mismas, con una pequeña gran diferencia eso sí. Lo que quedó de puertas para adentro en el anterior curso esta vez se dirime en las páginas de los periódicos y en los micros. Primero fue la frase de Juan Antonio Orenga en las páginas de MARCA: «la disponibilidad de Ibaka para venir la sé, la de Mirotic ya se verá». Días más tarde, tras el partido Real Madrid-UCAM Murcia, la disponibilidad de Niko (reflejada en el segundo párrafo de este artículo).

Los dimes y diretes se repiten. Unos demonizarán al seleccionador, otros mirarán más arriba en la FEB y los habrá que apunten al jugador.

Lo triste de todo esto, salvo que FIBA salga al «rescate» de Nikola Mirotic y Serge Ibaka en forma de abrir la mano a más nacionalizados, es que podemos tener que prescindir del talento y calidad baloncestística de cualquiera de los dos.

Y a mí sinceramente no me preocupa que en el caso de Niko pueda defender los colores de Montenegro, lo que realmente me preocupa es que en su caso perderíamos al jugador que está llamado de manera natural a liderar nuestra selección los próximos 10 años. En el caso de Ibaka un jugador cuya progresión a dia de hoy no parece tener límite y que ocupa uno de los puestos en los que no andamos demasiado sobrados de efectivos.

La pelotita no está en el tejado de uno u otro. La pelotita esta en el tejado de ambas partes.