BlogPilarSorteoMundial

A estas alturas de semana, y a las puertas de la Copa del Rey, parece que hace un mundo desde que se celebró el sorteo del Mundial -¡ay! como cuesta acostumbrarse a no llamar así a la Copa del Mundo. Sin embargo, no quería yo dejar pasar la oportunidad de reflexionar sobre algunas cosas que primero nos deparó el sistema de invitaciones a determinados países y después, la configuración de los bombos del propio sorteo.

Afortunadamente nuestra Copa del Mundo es la última a la que se va a invitar -aun desconozco realmente cuales son los criterios- a cuatro conjuntos. Y digo desconocer realmente los criterios porque los cuatro países invitados responden a algunos tan dispares que no logro encontrar el punto en común, es más, cuantas más vueltas le doy menos lógica encuentro.

Y lo peor no es que no encuentre los elementos en común , es que el run run de «quien más pasta pone se lleva el gato al agua» se extendió cual mancha de aceite. Y ¿qué queréis qué os diga? La mera existencia de ese run-run le hace mucho daño a la imagen del baloncesto. La duda, razonable por lo que exponen algunas candidaturas, deja la sensación una vez más de que el caballero más poderoso en don dinero.

¿Se cursa invitación por méritos deportivos? ¿Por proyección de desarrollo de este deporte? ¿Por dinero? ¿Una mezcla de las anteriores? ¿Alguna otra que desconocemos?

FIBA decidió invitar a la Copa del Mundo de 2014 como todos sabéis a Brasil, Turquía, Grecia y Finlandia. Se quedaron en el camino países como China, Canadá, Venezuela, Rusia, Alemania o Italia. Y aún no se por qué.

Si en la decisión hubiera primado el criterio deportivo parece evidente que Brasil, país organizador de los Juegos Olímpicos de 2016, no podía quedarse fuera. La presencia , y una buena actuación, de la canarinha puede ser un gran empujón para esta disciplina en la próxima cita olímpica. Grecia es un clásico del baloncesto europeo y mundial y un patinazo clasificatorio en un campeonato se puede, y me parece bien, corregir con una wild card como se ha hecho.

A algunos les podría chocar algo más que Turquia fuera invitada por este criterio pero un vistazo al ranking FIBA aparca dudas, es la séptima selección del mundo por resultados. Lo que no hay por donde cogerlo es lo de Finlandia, máxime si miramos el curriculum de las selecciones que se han quedado fuera. Número 39 del ranking. Su mayor mérito es disputar la segunda fase del último Eurobasket de Eslovenia. ¿Suficiente?

Me llamó especialmente la atención una nota de la federación finlandesa el mismo día que recibió la invitación y en la que exponía que si bien el impacto televisivo en un país menos poblado que otros candidatos era mucho menor si podían ofrecer a un gran compañero de viaje en esta aventura como eran los «Angry Birds». Un acuerdo comercial siempre interesante , más en los tiempos que corren, pero que abre de par en par la opción de que el criterio económico pesa y mucho en este tipo de decisiones al que bien se puede apuntar también Turquía, un país económicamente en mejor situación que otros. Pero entonces me surge la duda de China. ¿Y no tiene mucha pasta? ¿Y qué me decís de Rusia?

Lo más chocante de todo este proceso de elección han sido las voces de algunas candidaturas a estas invitaciones que han sugerido no llegar a tener la cantidad de dinero necesaria para pujar por ellas. Han deslizado cifras que oscilan entre los quinientos y los más de ochocientos mil euros para optar a unas de las cuatro plazas. Si esto es así hemos entrado tristemente en un gran bazar en el que la plaza se vende al mejor postor, y en mi opinión no es la mejor noticia.

Otro asunto es la composición de los bombos. ¿Para cuando un sorteo puro y duro? ¿No sería mejor para la competición la desaparición de los cabezas de serie? Ya sé que esto es tirar piedras sobre mi propio tejado porque de esta manera USA y España no se verían las caras hasta una hipotética final en virtud de ser números uno y dos del ránking pero creo resta espectacularidad a la competición.

Dos bombos, cuarto y sexto, en los que a excepción de Australia eran todos equipos europeos y con el condicionante de que Finlandia no podía recalar en un grupo cuyo cabeza de serie fuera europeo (A de España y D de Lituania) . ¿Con el fin de evitar una concentración de conjuntos del viejo continente es la razón? Si diez de los veinticuatro equipos son «made in Europe» (incluidos 3 de los 4 invitados) acepten esa realidad. ¿Mejor disfrazarla? ¿Tenemos que repartir para que no quede otro poco atractivo para el público? (me viene a la cabeza uno formado por Iran, Korea, Egipto, Filipinas…no vendemos un colín) Pues explíquenlo sin miedo. Dejarlo a la imaginación de cada uno es peor.

Todo esto sin embargo, como aquel que dice ya no tiene remedio. «Alea jacta est» y ya solo nos queda esperar el lanzamiento del balón al aire y que podamos concluir el 14 de septiembre diciendo aquello de …»esta ha sido la mejor Copa del Mundo de la historia» (parafraseo con su permiso a Don Juan Antonio Samaranch a la conclusión de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92).