BlogPilarHeroesVillanos

Vaya por delante que el título de este artículo no se me ha ocurrido a mi, forma parte de unas declaraciones de Velimir Perasovic en rueda de prensa tras renovar con el Valencia Basket. Real como cruel a partes iguales. Es posible que en el mundo del deporte la delgada línea roja que separa la condición de héroe a la de villano sea especialmente fina y en el caso de los entrenadores todavía más.

Responsables casi siempre más de lo malo que de lo bueno que suceda en un equipo son siempre el primer muñeco de pim, pam, pum. Profesión poco agradecida la de entrenador de baloncesto. Este deporte no tiene -y no sé si quiere tener- memoria. No estoy abogando por una defensa sin condición del técnico porque los resultados en cualquier orden de la vida marcan presente y futuro y porque en muchas ocasiones los «ataques de entrenador» son difícilmente defendibles, pero su posición a mitad de camino entre directivos y jugadores hace de la suya una profesión de alto riesgo.Estas dos parrafadas vienen a cuento porque esta semana hemos visto con apenas quince minutos de diferencia las dos caras de la moneda.

Velimir Perasovic renovó con el Valencia mientras Chus Mateo era despedido en Fuenlabrada. Antes vimos caer a Oscar Quintana en Murcia. Cruzamos las fronteras y el baile es el mismo. Y sin ánimo de moverle el banquillo a nadie mucho me cuesta creer que con toda la tela que queda por cortar de este curso baloncestístico 2013-2014 no caiga alguno más por el camino.

Siempre se ha dicho que el entrenador es el lado más débil, y por tanto más sencillo por el que romper la cuerda en caso de malos resultados. Y es verdad. Mucho más económico resulta cesar a un trabajador que a varios. La crisis económica que afecta a todos se ha aliado con los entrenadores sin embargo. En cuantas no pocas ocasiones algún directivo se habrá pensado lo de mandar al paro a su entrenador pero cuando se ha sentado a hacer cuentas ¿ha sucumbido a los números y desechado sus deseos?

Me llama de todas maneras poderosamente la atención cómo pueden cambiar la opinión, y por tanto las opciones de seguir trabajando al frente de un equipo de un entrenador en cuestión de ¿dias? ¿semanas? ¿meses?, máxime cuando la línea de resultados y trabajo no es la misma, si no mejor, o cuando la cruda realidad es que la plantilla confeccionada no da para más.

Los ejemplos de Perasovic y Mateo para ilustrar esta ultima reflexión me valen, también podría poner sobre la mesa nombres como el de Scariolo y otros muchos. En el caso del técnico del Valencia los resultados de momento son incuestionables esta campaña aunque falta la parte más importante y es ver si se traducen en algún título, clasificación para Euroliga, etc… pero como la memoria es tan frágil hace un año estaba en entredicho, y hace ocho meses (tras caer en cuartos de Liga Endesa) también. Y no os cuento a la siguiente piedra que se encuentre en el camino. La situación de Chus Mateo en Fuenlabrada era diferente. La plantilla -hecha con uno de los presupuestos más bajos de la liga- no es capaz de hacer maravillas.

¿Acaso lo pretenden? De momento concedo el beneficio de la duda. No sé si será recompensada mi duda porque si en el caso de Fuenlabrada además del cambio de entrenador llegan refuerzos se rompe la baraja, como se rompió con Quintana en Murcia.

Dos ejemplos para ilustrar cómo cambia el cuento en el mundo de los entrenadores. De héroe a villano en unos pocos partidos. De villano a héroe en otros pocos más. Y el cuento termina con un …..continuará y no con un «the end» que sería lo tradicional.