PilarCasadoBasketCurling

No he perdido el norte más de lo habitual, que no cunda el pánico todavía, pero reconozco que desde que leí en twitter que la audiencia del Unicaja-Cajasol de la jornada 19 de la liga Endesa fue visto por menos espectadores que un Noruega-Suiza de curling de los Juegos Olimpicos de Sochi me hallo en un sin vivir.

Curling! Mon dieu! El mencionado Noruega-Suiza registró una audiencia de 221.000 espectadores (1,5 % de share) mientras que el Unicaja-Cajasol fue visto por ciento ochenta y siete mil (1,2%) Y todo esto tan sólo una semana después de las audiencias millonarias (2.419.900 de media y un share del 21,7%) de la final de la Copa del Rey de Málaga.

Sin ánimo de rasgarme las vestiduras estos datos me cayeron como un jarro de agua fría. En la red social más de un comentario vi sobre esta circunstancia del tipo de «el curling es como el teletienda, no te interesa casi nada pero te quedas embobado». Pues el «embobe» ¿qué quereis que os diga? No sé si es más preocupante o sonrojante, o ambas cosas a la vez.

Los datos analizados sin pizca de anestesia son crueles, máxime si tenemos en cuenta que el mencionado Noruega-Suiza se disputó mientras en los canales de pago correspondientes se televisaba un Getafe-Real Madrid de la liga BBVA. Con anestesia no cambia , o no debería cambiar nada. Tendentes siempre a hacernos el hara kiri esta vez está más que justificado porque tan preocupante es ver como atrae más «el deporte de la escobina» (con todo el respeto para el curling y sus  practicantes y aficionados) como que en el minutado televisivo del ente que tiene los derechos de la liga Endesa (TVE) se dedique tanto tiempo o más a una prueba de enduro -la de Lleida- que a su propio producto. (Insisto en el respeto a todos y cada uno de los deportes que no son baloncesto).

Que nadie piense que mi análisis de la crisis de audiencias es tan simple que sólo apunto a la televisión, aunque tiene su parte alícuota de responsabilidad. Aquí de rositas no se puede ir nadie. Falla el producto. Esta aseveración la pondría entre comillas también porque en una semana pasamos del cielo de la Copa al infierno del Unicaja-Cajasol. Son tantas cosas las que fallan que ya solo pensar en enumerarlas me agota porque son siempre las mismas y la autocrítica de momento ha tenido poco recorrido, exactamente el que lleva directamente a darte cabezazos contra la pared.

En ocasiones, y en un transitorio estado de lucidez mental, se me ocurren unas cuantas cosas para revertir esta situación, y que conste que no soy ninguna lumbrera, es más, apostaría a que a ti que estas leyendo esta columna te vienen a la mente muchas más. La fórmula de la Coca Cola NO la tengo ¡ojalá fuera así de sencillo! Quizá la apuesta, complicada por el alto coste económico que implicaría llevarla a cabo y me consta es así, sería que la liga Endesa tuviera su propio canal de televisión. Accesible para TODOS, y cuando digo TODOS me refiero a ese potencial espectador al que no puedes pedirle que se ande registrando en una pagina de internet, que reserve entradas, que busque enlaces piratas, etc… simplemente que encienda la tele y se siente en el sofá. Producto mimado, bien tratado, promocionado, no sólo televisívamente hablando si no con los correspondientes cambios que la competición exija para redefinir este espectáculo antes de que un partido de curling firme su defunción televisiva, que es posible no esté tan lejos como creemos los fieles. Y sobre todo que no pasemos años vagando por el desierto meditando porque las alarmas que han saltado este pasado fin de semana amenazaban con hacerlo hace ya mucho.