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Obligado a vender un equipo comprado en su día (1981) por doce millones y medio de dólares cuyo valor actual -según la prestigiosa revista Forbes- es de quinientos setenta y cinco millones. ¡Hagan cuentas ceñores! Quinientos sesenta y dos millones y medio de dólares puede embolsarse Donald Sterling, propietario de Los Angeles Clippers, si la NBA cuelga de manera obligada el cartel de SE VENDE en la franquicia angelina. No está nada mal ¿eh?

Ya, ya sé que me diréis que el dinero no es todo en la vida y que probablemente los Clippers no son sino el capricho de un tipo digamos peculiar, que tiene el dinero por castigo y que su “juguetito” NBA es su verdadero entretenimiento pero la ganancia en caso de venta es una cifra no despreciable precisamente.

Sin embargo, no sé por qué me da en la nariz que uno de los puntos clave del castigo de la NBA a Sterling , obligarle a vender el equipo (suspensión de por vida y dos millones y medio de dólares de multa al margen) tras el episodio racista protagonizado por el todavía propietario de los Clippers tiene un larguísimo recorrido. En los últimos días se apunta la posibilidad de que Sterling reclute a uno de los más prestigiosos despachos de abogados de Estados Unidos para demandar a la NBA y evitar así que ésta le obligue a vender su preciado tesoro. No tiene pinta por tanto de que éste de su brazo a torcer tan fácilmente por mucha pasta que la venta del equipo le reporte.

La imagen. Concepto hasta cierto punto abstracto pero inmaculado para la NBA. Esa es la clave de todo. Puedes ser de tal o cual manera, pensar en verde o amarillo, exhibir en público ciertas excentricidades o atizar al comisionado como acostumbra a hacer Mark Cuban (propietario de Dallas Mavericks) pero NUNCA ser políticamente incorrecto en público. Y Sterling lo ha sido. Quizá lo de público tenga sus matices legales porque supuestamente son grabaciones no permitidas por el sujeto. Esto puede abrir un enredo judicial en el que la NBA no sé si está dispuesta a meterse. Es de suponer que sí, que el comisionado Adam Silver se ha liado la manta a la cabeza con todas las consecuencias.

Pero yo me pregunto ¿la NBA no sabía desde hace mucho tiempo como era el dueño de los Clippers? Es muy posible que hasta ahora tampoco hubiera una razón de peso para enseñarle al octogenario propietario de Clippers la puerta de salida y, como digo yo, hasta que no hay cuerpo no hay delito, pero Sterling era sobradamente conocido, también en las oficinas de la NBA cuentan los mentideros. Avisados estaban.

La decisión de Adam Silver es firme y loable. Lo que no sé es si factible. No se pueden permitir bajo ningún concepto este tipo de manifestaciones, actitudes, etc,etc… pero reconozco soy hasta cierto punto incrédula porque no sé si el comisionado conseguirá que el resto de propietarios de la liga (al menos un setenta y cinco por ciento) voten a favor de forzar el cambio de propiedad. Al fin y al cabo todos son empresarios multimillonarios a los que no creo que les guste tener extraños en su jardín.

Me asalta una duda más. ¿Es posible que el tiempo juegue un papel importante en este partido? Me explico. Sancionado de por vida y con los dos millones y medio de dólares de multa pagados ¿quizá el paso de las semanas diluya el asunto y pelillos a la mar? No sería de recibo. La NBA quedaría tocada en fondo y forma. Si la sanción a Sterling queda en la parte realmente importante –la salida de Sterling de la propiedad de los Clippers- en papel mojado el comisionado a las primeras de cambio habría pegado ya el primer gran patinazo. Resultaría menoscabada su autoridad frente a los propietarios y para qué contar en su imagen, esa pequeña gran esclavitud del universo NBA.