BlogJouveFragilidadMental

He perdido la cuenta de la cantidad de veces que he podido escuchar en el último año la palabra ‘mental’ acompañada, siempre por delante, de factor o, sobre todo, fragilidad. Dos expresiones: ‘factor mental’ y ‘fragilidad mental’, que he visto, leído, oído y escuchado siempre vinculadas al mismo nombre. Al mismo equipo. A los mismos jugadores. Ojo, sin citarles a ellos directamente. Es más fácil hablar de un equipo con ‘fragilidad mental’ que de un jugador en concreto. Generalizar siempre viene bien, no sea que alguien se enfade. Creo que me entienden.

Pero vamos al tema. En un par de años hemos pasado del: “falta fortaleza interior” al “este equipo no está preparado para grandes batallas físicas” o el gran hit que hoy nos ocupa “son frágiles mentalmente”. Por el camino han ido pasando títulos y finales, nadie ha jugado más que ellos, pero ya saben, eso no cuenta. Les falta fortaleza mental. Y me pregunto yo, respetando todas las opiniones y puntos de vista ¿si el Real Madrid es frágil mentalmente? ¿Cómo serán los demás? Me explico. En este periodo de poco más de dos temporadas y media el equipo de Pablo Laso, a día de hoy, ha tenido la opción de estar en 11 finales: 3 de Supercopa, 3 de Copa del Rey, 3 de Euroliga y 2 de Liga Endesa. De todas ellas ha jugado ocho ganando cinco y perdiendo tres. Un balance final, hasta la fecha, de cinco títulos (ACB 2012/13, Copa del Rey 2011/12 Y 2013/14 y Supercopa 2012/13 y 2013/14) y tres subcampeonatos (Liga Endesa 2011/12 y Euroliga 2012/13 y 2013/14). Cinco títulos en poco más de dos temporadas y media. Pero son frágiles mentalmente. Por lo que sea, parece ser que pesan más esas tres finales perdidas que las cinco ganadas. Si pesa más eso, ¿Cómo estarán los demás? Los que en ese mismo periodo de tiempo no han llegado a ocho de las once finales posibles… Por eso se me antoja precipitado ponerle a este Real Madrid la etiqueta de ‘fragilidad mental’.

Cierto que el triple imposible de Marcelinho (ojo sí, imposible, que no lo ha vuelto a meter) hizo mucho daño y marcó mucho aquella final. Serie que, tras ese triple, levantó el Real Madrid y tuvo dos partidos para poder ganar aquella Liga que finalmente no ganó. Cierto también que tras ir 17 puntos arriba al final del primer cuarto en Londres, Olympiacos cambió el partido, subió la dureza y se llevó la Euroliga. Lección aprendida y reconocida por todos. Este año, un par de semanas antes de Milán, nadie habló de ‘fragilidad mental’ y eso que el rival era el mismo: Spanoulis, Bartzokas y compañía. Tampoco cuando la serie se igualó a dos en Atenas y se cerró con la confianza y la solvencia con la que se hizo en el quinto partido. El término, el hit, no volvería a las listas de casi todo el mundo hasta Milán. Hasta la Final Four. Pero cuidado, no el primer día. El último. Con todo cerrado ya. Ahí sí, ‘fragilidad mental’. Y no, yo por lo menos no lo comparto. Simplemente porque creo que un equipo frágil mentalmente no es capaz de jugar 8 de 11 finales, mucho menos de ganar 5 de ellas y mucho menos todavía de repetir presencia dos años seguidos en el último partido de la competición más importante y sí, de la mentalmente más exigente.

Habrá quién dirá, y con razón, y perder dos veces seguidas ese partido. Correcto. Pero no por ‘fragilidad mental’. Se pierde porque esto es deporte y hay dos equipos que juegan. En Londres uno supo levantar el partido y otro no consiguió adaptarse al nuevo escenario que le planteaba su rival y en Milán, en esa segunda vez, simplemente ganó el que jugó mejor. David Blatt y sus jugadores le ganaron la partida a Pablo Laso y los suyos. Pero no por ‘fragilidad mental’ sino porque en ese partido en concreto Maccabi jugó mejor al baloncesto. Es simple, lo sé. Pero es que en la mayoría de las ocasiones la explicación más sencilla suele ser la más fiable. ¿Recuerdan el partido? Creen que un equipo con ‘fragilidad mental’, con todos esos fantasmas de otra vez se me va a escapar revoloteando en el ambiente ¿creen que un equipo así forzaría la prórroga como la forzó? No lo creo.

¿Y ahora qué? El playoff y la exigencia de ganar sí o sí. Con esa sombra de la ‘fragilidad mental’ en el aire. Como en la final de la temporada pasada, aquella a la que el Real Madrid llegó después de haber perdido la final de la Euroliga. Aquella que empezó con dos partidos en Madrid resueltos en la última jugada y en el último segundo de cada uno de ellos. Aquella que levantó tanto ruido y polémica es sus primeros duelos. Aquella que viajó hasta Barcelona con uno a uno y dos partidos por delante en el Palau. Situación más que propicia para que un equipo débil mentalmente la hubiese dejado escapar no creen. Ya saben lo que pasó. ‘Fragilidad mental’. Pues eso.