LaLlaveAllen

 

Tuve la suerte de estar en Miami el pasado verano, el mes de julio ya terminaba y hacía pocas semanas que los campeones de la NBA habían firmado a un jugador de 37 años para reforzar el puesto de escolta. Por parte de la franquicia se pretendía dotar de experiencia a una posición en la que en ocasiones Chalmers y Cole enloquecen, la carencia de un maestro que transmitiera serenidad era evidente. Por parte del veterano jugador californiano la intención era bastante clara, ganar un anillo más, y a juzgar por lo sucedido en las últimas fechas… no se equivocó, la apuesta le salió redonda.

Una gran parte de aficionados opinaban, influidos por algunos gurús del basket americano, que no tenía ningún sentido traer a un jugador tan veterano que incrementara la edad media de la plantilla y llegara con todo hecho en su carrera deportiva. Falta de motivación lo llamaron algunos. Tantos fueron los que por entonces lo criticaron, como los que hoy por hoy agradecen al cielo que este jugador recalara en los Heat. El deporte es en ocasiones así de oportunista. Su triple forzando la prórroga en el sexto partido de las Finales en el American Airlines Arena pasó a la historia como una de las canastas más impactantes y, a buen seguro, la más importante de la dilatada carrera de Allen.

Erik Spoelstra ha ejercido como un buen mecánico esta temporada, utilizando correctamente sus herramientas para poder hacer bien su trabajo, pero en ocasiones hacen falta utensilios de urgencia que puedan solucionar la avería. Ray es la llave Allen del técnico de Miami, y lo demostró con aquel canastón al más puro estilo ‘Alberto Herreros’. Lo que habría sido un desenlace fatal con el campeonato para los Spurs (en aquel momento más que merecido para los de Popovich) se convirtió en un giro de tornillo letal para la psicología tejana, en aquella acción comenzó a ganarse el tercer anillo de Miami.

Da igual si después en el séptimo partido su papel fue insignificante jugando 20 minutos y sin anotar ni un sólo punto, es lo de menos, su labor como veterano y desatascador de problemas ya lo había ejercido, aquella canasta fue mucho más que el paso previo a una prórroga, fue el asesinato público de un San Antonio que un segundo antes era campeón de la NBA.

Toda este épica no es casual, porque todos los que no podían creer que su equipo fichara a un jugador en proceso de retirada, quizás no cayeron en que Ray Allen es el jugador con el récord de triples anotados en toda la Historia de la NBA (2.857). De hecho, el 40,1% de acierto desde el perímetro que engloba toda su carrera, ha sido superada con la camiseta de los Heat. En este curso 2012/2013 Allen ha tenido un 41,9% de efectividad en triples.

A punto de cumplir los 38 años, Ray Allen está viviendo una tercera juventud en Florida (la segunda fue con los Celtics), hasta el punto de que hoy en día muchos ya hablan del Big Three de Miami incluyendo a Allen, en lugar del originario Chris Bosh, junto a Lebron James y Dwyane Wade. No les falta razón, porque los números no son mejores, pero los momentos en los que uno y otro han actuado son muy diferentes. Bosh promedia 16,6 puntos en esta temporada, muchos de ellos han llegado en partidos insignificantes o en minutos intranscendentes. Los números de Allen son inferiores, pero llegaron cuando se le precisaba, y esa es la razón por la que se le contrató, cuando los jóvenes fallaran él no fallaría.

Una de las mayores alarmas de los aficionados de los Heat hace exactamente un año fue que el contrato de Ray Allen se alargara además por tres temporadas. Pat Riley sabía lo que se hacía, después de hablar con el escolta tuvo claro que no iba a ser flor de un día ni que la triple AAA se iba a convertir en un cementerio de dinosaurios. Ray es la experiencia, es el porcentaje de acierto de tres puntos, es esa llave Allen que te saca del apuro cuando las cosas se complican.