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Nadie quería enfrentarse a los Warriors, mirarlos a los ojos cara a cara se traducía en una auténtica pesadilla sobre el parqué. Triples, triples y más triples imposibles de detener, dolorosos, y al frente dos hombres: Curry y Thompson, capaces de desarmar cualquier propuesta táctica. Eran tiempos de bonanza en el salvaje Oeste, no había botín que se resistiera en la región del ‘estado dorado’, pero desde lejos aparece una nueva fuerza, resulta que había más pistoleros más allá de la frontera dispuestos a llevarse el botín.

Que nadie olvide que la temporada comenzó con un récord de inicio de 24-0 y que muy pronto se convirtió en una persecución de un récord que acabó por ser conquistado. Ese 73-9 en el balance de victorias y derrotas iba acompañado por otro gran equipo, San Antonio Spurs, que comenzaría 25-5 su andadura y acabaría 67-15, muy cerca, demasiado, de hecho de no ser por los de Steve Kerr, estos de negro hubieran sido recordados como protagonistas de una temporada única.

Cuando ambos conjuntos, Spurs y Warriors, se encontraron en la temporada, llevábamos cuatro meses de competición, y Golden State se ‘gripaba’ en 79 puntos, era la derrota número 32 de manera consecutiva en el AT&T Center, una racha que comenzó en 1997. Tan sólo tres semanas después, los Warriors rompían el maleficio y de paso ganaban también en San Francisco a los de Popovich, quienes a la postre y a modo de resumen, podríamos decir que se convirtieron en el gran obstáculo de los actuales defensores del título. Esa piedra en el zapato que notas en cada paso al caminar.

Y en estas, justo cuando todos pensábamos que sabíamos de baloncesto y teníamos controlados estos Playoffs por el lado ‘Pacífico’ del cuadro, aparecen los Thunder para dinamitarlo todo. Atrevidos, descarados y dispuestos a robar botines ellos también. No es un problema. Dichos Thunder no son los  Spurs, pero sí son los que los han dejado eliminados contra pronóstico, al título del Oeste ahora optan ellos. Un equipo que ha demostrado una evolución, no sólo respecto a la liga regular, sino sobre todo en plena postemporada, algo todavía más complejo. Lo que para ellos era un problema en el primer gran tramo de campaña, aquello de cerrar partidos que tenían orientados, eso ya es historia. Lo han demostrado ante los Spurs, y lo han hecho conquistando el mismísimo AT&T Center. Además de lograr una racha de tres victorias consecutivas para cerrar la serie. Madurez.

Juventud, divino tesoro. Un equipo, este de los Thunder, que cuenta con ‘mucho acné’ en la plantilla. Quizás esto ha pesado demasiado en la serie ante ‘los mayores’ de San Antonio. Los 28 años de Kevin Durant y Russell Westbrook les convierten en veteranos de un equipo insultantemente joven. La inmensa mayoría nacieron en la década de los noventa. Cuando el equipo de Kerr proponga correr y lanzar, estarán preparados para responder.

El factor cancha juega, por supuesto, a favor de los de la Bahía. Pero no crean que garantiza nada, porque si algo se ha encargado de demostrar la gente de Oklahoma City y los propios jugadores, es que este momento del año es el suyo, un pabellón volcado, probablemente el que más. También están los números, que dicen que los hombres de Billy Donovan han hecho un honroso 32-9 como locales, algo que está lejos de los números como anfitriones de Spurs y Warriors, pero esa condición ya ha quedado demostrada en la reciente serie que les ha importado bien poco ante los de Popovich. Los Thunder entraron en el AT&T Center y se comieron hasta la merienda sin preguntar. Si echamos la vista atrás, el partido que los Warriors disputaron en el Chesapeake Energy Arena nos sirve de referencia. Fue un sábado, concretamente el 27 de febrero de 2016. Golden State tuvieron que ‘remar’ contra corriente durante muchos minutos, sufrieron para ganar en la prórroga (118-121) con algún que otro truco de magia de Steph Curry. Además, los Warriors sufren en estas visitas, el balance global histórico es de tan sólo tres triunfos en 14 visitas.

Por último, la madre de todas las batallas, la de dos duplas que se han ganado el derecho a pasar a la historia de la NBA en la parcela anotadora, cada uno en su correcta medida. Hablamos del dúo Curry-Thompson ante los intratables Durant-Westbrook. Si hay cuatro jugadores capaces de desafiar a la gravedad de la anotación son estos cuatro (con permiso de LeBron). ¿Cuarenta puntos? Y los que haga falta, el duelo de pistoleros está servido en el Oeste y las actuaciones individuales contarán mucho, a los Thunder les ha servido para dejar fuera a un auténtico EQUIPO como los Spurs, que pase el siguiente, es posible que los tiempos estén cambiando… hay más pistoleros al otro lado de la frontera.