BlogNachoDuque

Después de leer esto tal vez me consideren alarmista, aunque yo me considero más bien previsor. El caso es que, si yo trabajara en FIBA Europe, estaría pensando en un plan B para el Eurobasket del próximo verano que se tendrá que disputar en Ucrania. Sí, falta un año y medio para que comience, pero dudo que con el clima político que se respira en el país ahora mismo nadie allí esté pensando en ese campeonato.

El baloncesto es la menor de las preocupaciones en una Ucrania que en las últimas semanas se ha fragmentado en dos mitades (proeuropea y prorrusa) tras la caída del presidente Viktor Yanukovich, que está en busca y captura y se ha refugiado en Rusia; ha visto morir a decenas de ciudadanos que protestaban contra el antiguo régimen en las calles de Kiev; y ha observado con terror cómo el ejercito ruso entraba en la península de Crimea, territorio ucraniano, para hacer maniobras con fuego real mientras Estados Unidos y la Unión Europea criticaban sin mover un dedo.

De las seis sedes del Europeo, tres de ellas se encuentran a menos de seis horas por carretera de esa zona presidida por la tensión en los últimos días: Dnipropetrovsk, Donetsk y Odesa. Las otras tres -Kiev, Lviv y Kharkiv- están más alejadas del Sur del país, pero han sido focos activos, sobre todo la capital, de las protestas callejeras contra el depuesto presidente Yanukovich.

Sigue habiendo encuentros de baloncesto en Ucrania, pero el ambiente es de falsa normalidad. El temor a una guerra civil todavía sigue presente. Por eso, una veintena de jugadores extranjeros –muchos estadounidenses- se han marchado de sus respectivos equipos y han buscado acomodo en otros países europeos. Los únicos que no han padecido el éxodo en sus plantillas han sido los tres grandes: Budivelnik, Khimik y el BC Donetsk. Otros equipos terminarán la temporada sólo con jugadores ucranianos en sus filas.

La Euroliga, con buen criterio, hizo que los partidos de octavos de final de la Eurocup de los equipos ucranianos que aún continúan en competición no se disputen en el país. Mejor no correr riesgos. El Budivelnik recibió al Nanterre francés en Kaunas, mientras que el Khimik jugó su partido de casa ante el TED Ankara en el Abdi Ipekci de Estambul.

Sería una gran noticia que el clima político se hiciera respirable en Ucrania y no afectara al deporte, pero por ahora parece complicado. Por eso, FIBA Europe debería ir pensando alternativas por si en un año la situación continuara siendo tan tensa. Ucrania no está para pensar en el Eurobasket en estos momentos y, en caso de tener que cambiar de país, un campeonato no se puede organizar en poco más de un año.

Tener margen de maniobra es fundamental para no hacer el ridículo, como le sucedió a la UEFA con el Dynamo de Kiev-Valencia. El equipo español estaba a punto de embarcar para la capital ucraniana cuando se decidió que el partido se disputaría en Chipre porque las calles de Kiev eran una batalla. Se sabía desde hace días, pero la UEFA tomó la decisión en el último instante.

Alarmista o previsor, lo que ustedes prefieran, pero yo iría buscando un plan B que ojalá no tenga que emplearse. Sería una alegría para el baloncesto y, sobre todo, para Ucrania.