BlogNachoDuqueBabyBoom

Las crisis económicas suelen ser también tiempos de oportunidades. Cuesta encontrarlas y todavía más aprovecharlas, pero las hay. Las apreturas financieras de los clubes de la ACB están abriendo algunas puertas que en otra tesitura más favorable estarían selladas. Se está dando salida a jugadores jóvenes, que suponen mano de obra barata, pero no por ello menos cualificada. Estamos ante la temporada del baby boom.

En la primera jornada, se destapó Rasmus Larsen. El pívot de La Bruixa d’Or debutó en la ACB batiendo el récord de valoración para un jugador menor de 19 años, superando una marca que poseía Ricky Rubio. En ese mismo fin de semana se estrenaba Domantas Sabonis, que a los 17 años se convertía en el debutante más joven en la historia del Unicaja.

En la segunda, tres chavales disputaron su primer encuentro en la competición: Pablo Pérez, de 16 años, con el Valencia; Ilimane Diop, de 18, con el Laboral Kutxa; y Agustí Sans, de 18, y Joonas Caven, de 20, con el FIATC Joventut. Además, Luis Conde jugó su segundo partido en la Liga con el Unicaja y Guillermo Corrales saltó a su tercer compromiso de ACB con el Cajasol.

Este fin de semana, el protagonista ha sido Guillem Vives. El base de la Penya se consagró con una actuación extraordinaria en San Sebastián. Sólo le faltaron cuatro asistencias para alcanzar el triple-doble: 16 puntos, 11 rebotes y seis pases de canasta. Con 20 años, dio una lección en la dirección. Su presencia fue tan determinante para su equipo que descansó menos de cuatro minutos.

En este comienzo de temporada, otros jóvenes pero algo más expertos ya han confirmado sus extraordinarios potenciales. A los 22 años, Mirotic ya es una gran estrella del baloncesto europeo, actual MVP y quien sabe si también futuro; Tibor Pleiss amenaza con ser uno de los pívots de la Liga antes de partir a hacer las Américas; y Abrines le ha sacado de algún apuro al Barcelona a la espera de seguir contando con tanto protagonismo cuando Navarro y Oleson alcancen su plenitud física.

Es indudable el rejuvenecimiento de la Liga. A los habituales Estudiantes y Joventut, donde la apuesta por los jóvenes es una filosofía de vida, se ha unido el Cajasol de Aíto. Los sevillanos son el equipo con menor media de edad en la historia de la Liga (21,3 años), aunque para ellos de momento la juventud no sea un divino tesoro. Esta temporada, en las plantillas de la ACB hay 70 jugadores de 23 años o menos, lo que equivale casi al 32% de la población de la Liga.

Se trata de una cifra impensable en los años de bonanza económica, cuando los huecos que ahora ocupan estos chicos los rellenaban europeos de medio pelo y estadounidenses de pasaportes exóticos de dudosa calidad (me refiero a la del jugador, no a la del pasaporte, que esa es otra historia), con salarios más altos y menos comprometidos que quienes han mamado el club y los colores. Además, pocas cosas ilusionan más a la afición que ver crecer a un chico criado en la casa.

Así que, bendita crisis económica si hace que la juventud aflore en los equipos de la Liga Endesa. Ahora está en manos de los chavales aprovechar la oportunidad que se les presenta y mostrar todo su talento.