Gregg Popovich

A Gregg Popovich no le gusta el baloncesto moderno. No lo ha ocultado nunca y no lo hará ahora. ‘Pop’, de aficiones cosmopolitas pero convicciones tradicionales, ‘ladra’ contra él cada vez que tiene ocasión. Odia que la NBA ahora esté orientada casi exclusivamente al tiro exterior, que se haya abandonado el juego de poste bajo, la alarmante falta de fundamentos en los jugadores jóvenes. Si por él fuera…

El entrenador de los San Antonio Spurs no es demasiado locuaz ante la prensa; casi siempre se manifiesta con monosílabos o gruñidos. Pero los días en que se anima a hablar, merece mucho la pena escucharle. Esta semana ha retomado un argumento que ya esgrimió el año pasado: “Los triples no son baloncesto”. Así, tal cual. “Sigo odiando los triples. Nunca lo aceptaré. Creo que no es baloncesto, que es un tiro de circo. ¿Por qué no instauramos un tiro que valga cinco puntos? ¿O uno de siete puntos?”, bramaba en una charla con medios americanos.

El discurso de Popovich no es nuevo. De hecho es bastante antiguo. La NBA se resistió todo lo que pudo a incorporar la línea de tres puntos por considerarla una frivolidad, un circus shot. La ABA la instauró en 1967. ¿La NBA? En 1979, a regañadientes y sin que tuviera apenas incidencia en el juego. En esa primera campaña 1979/80 un 3% de los tiros de campo fueron triples. Diez años después, en la 1989/90, los tiros de tres tan solo representaban el 7% de todos los lanzamientos intentados en la NBA. Era un tiro marginal que ni siquiera se entrenaba específicamente.

Su uso fue incrementándose lenta y progresivamente hasta la campaña 1994/95, cuando la NBA acercó la línea de tres a 22 pies del aro (6,70 metros) para intentar darle un empujón a los tanteos de los partidos, que habían bajado dramáticamente. Esa temporada los triples ya representaron un 18,8% del total de los tiros de campo. En la siguiente, la cifra subió al 20%. Y en la posterior, al 21%. A pesar de que en 1997 la NBA decidió alejar de nuevo la línea de tres (a 7,23 metros del aro, distancia actual), la tendencia estaba instaurada y el triple empezó a solidificar su reinado.

Es bastante sencillo explicar por qué el tiro de tres es tan importante en el baloncesto moderno. Con la evolución física de los jugadores –en tamaño, explosividad y agilidad– el campo cada vez se hace más pequeño, así que es primordial ‘ensancharlo’ con tiradores abiertos que amenacen con anotar triples, mucho más difíciles de defender que las canastas interiores.

Además, el estudio de las estadísticas avanzadas ha revelado que es el tiro más rentable del basket después del mate. El porcentaje medio de acierto en los triples en la NBA está en torno al 36%. El de los tiros de media distancia (los que se lanzan desde la pintura a la línea de tres), sobre el 39%. Teniendo en cuenta que el primero vale un punto más, resulta mucho más eficiente. Esta temporada los triples representan un 28,2% de los tiros de campo que se han lanzado en la NBA, récord histórico en la liga. Y subiendo.

Gregg Popovich es consciente de todo esto, evidentemente, y aunque no le guste, lo utiliza. En su último anillo, el de 2014, los San Antonio Spurs batieron el récord de triples anotados en playoffs en una única temporada: 203 (en 24 partidos). El año anterior, su escolta Danny Green batió el de más triples encestados en el conjunto de una serie final: 27 (en 7). “Es que más vale que lo uses o perderás. Cada vez que hemos ganado el anillo los triples han jugado un papel fundamental porque son un arma tan poderosa que tienes que utilizarla. No puedes renunciar a ella”, reconoce el técnico.

Los Warriors, los Cavaliers y los Rockets contribuyen como pocos a esta ‘burbuja del triple’. En la medida en la que sigan teniendo éxito, su fórmula se irá extendiendo más y más entre los demás equipos. En sus primeras cinco temporadas en la NBA Steph Curry ya había anotado más triples que Larry Bird en toda su carrera. Como escribía hace un par de semanas, Curry puede reventar este año varios récords históricos relacionados con el tiro de tres. Burbuja o no, el reinado del triple no ha hecho más que comenzar… Para disgusto de Popovich.