CarmeloAnthonyJugadorOlimpico

A sus 32 años, Carmelo Anthony está a punto de batir varios récords que engrandecerán su trayectoria como jugador, además de dotarle de un espíritu especial por lograrlos con la camiseta de los Estados Unidos. Los Juegos arrancan para el Team USA este sábado ante China, y cuando ‘Melo’ pise el parqué por primera vez se convertirá en el único jugador norteamericano que haya participado en cuatro ediciones de la Olimpiada.

Él fue el primer hombre con quien se puso en contacto Jerry Colangelo para formar el nuevo Team USA, de todos los que fueron llegando él es el único que se mantiene en la plantilla. Esto le ha puesto en bandeja, por ejemplo, que alcance otro récord aún más importante que el de participación. Si logra colgarse la medalla de Oro el próximo 21 de agosto se convertirá en el jugador más laureado del baloncesto olímpico.

Su debut fue en Atenas 2004 con tan solo 20 años, un recuerdo agridulce porque la medalla que regresó con él fue de bronce, un desprestigio para aquel Dream Team compuesto por LeBron James, Dwyane Wade, Allen Iverson, Stephon Marbury, Carlos Boozer, Tim Duncan, Lamar Odom… Sorprendentemente no sólo cayeron en semifinales ante la generación dorada argentina, sino que además en la fase de grupos entraron como cuartos con dos derrotas. Aquella extraña clasificación norteamericana les cruzó con una España que había pasado inmaculada al cuadro (5-0 en el grupo).

Tendría un sabor de boca bien diferente en Pekín 2008, y es que después de haber participado en el equipo de Estados Unidos que peor resultado cosechaba en la época moderna, en el país asiático sí regresaron con el Oro. Mike Krzyzewski lideró desde el banquillo y dio seriedad y disciplina a un grupo complicado de ordenar pero con tanto talento y físico que eran imposibles de vencer. Aquella final fue ante la España de Aíto García Reneses y Carmelo acababa el torneo como uno de los líderes anotadores del equipo. Comenzaba a notarse su liderazgo, aparecía un tipo diferente al que jugaba de noviembre a mayo.

Desde entonces repetiría en Londres 2012, mismo rival en la final y mismo metal colgado del cuello. En esa ocasión dio un paso más al frente. Ejerció de líder en la pista y tan sólo un Kevin Durant muy inspirado pudo anotar más que él.

En Río 2016 alcanzará su cuarta participación en unos Juegos Olímpicos, el compromiso del jugador de los Knicks con su equipo nacional está por encima de todo. Mientras otros compañeros han alternado sus participaciones olímpicas, Carmelo siempre responde a la llamada del Team USA. Observándole se puede llegar a pensar que se siente mucho más cómodo en el baloncesto FIBA a juzgar por el cambio que representa respecto a lo que vemos habitualmente en los Knicks. Un jugador con mucho más liderazgo, con confianza, se transforma y es un hombre diferente, los ‘poderes’ de Coach K.

Puede que sencillamente se trate de la cercanía de la línea de tres puntos. El ejemplo más claro se pudo ver en los Juegos de Londres 2012 ante Nigeria, Estados Unidos vencía por un escandaloso 156-73 con Carmelo sellando el récord de anotación olímpico en 37 puntos y acertando diez de sus doce lanzamientos desde el perímetro.

Cuando se apaguen los focos de Río 2016 y Carmelo regrese a sus Knicks tendrá por delante un reto ilusionante, llevar a los Knicks a objetivos más ambiciosos, para ello le han rodeado de un equipo muy competitivo junto a Derrick Rose y Joakim Noah, sin olvidar a Kristaps Porzingis. Eso será desde noviembre, tocará ver qué ‘Melo’ encontramos por entonces, si el asesino olímpico que no se arruga ante nada o la estrella NBA sin títulos. Que no se preocupe, si con su franquicia siguen sin salir las cosas bien, siempre le quedará Tokio 2020.