Pau Gasol

Segunda derrota consecutiva ante Lituania (76-78) en un partido muy pobre de la selección. España sigue evidenciando un bajo estado de forma y cayó víctima de errores de concentración y bajísimos porcentajes en la segunda parte. Sergio Llull fue el máximo anotador del equipo nacional con 12 puntos.

1. Pau, por fin

Tras concretar su seguro Pau Gasol pudo por fin tomar parte en un amistoso de la selección. Estuvo fallón (4 de 12 en tiros de campo y 2 de 4 en libres en 17 minutos) y se le notó algo desubicado. Con toda seguridad mejorará sus prestaciones de aquí a Río. Álex Abrines, en cambio, no pudo participar al haber dejado la concentración para cerrar su marcha a los Thunder. Gracias a ello, Alberto Abalde debutó con la absoluta.

2. El lío del base

No es algo nuevo ni para Scariolo ni para esta selección, pero tener a tres bases de tantísima calidad como los de España es un arma de doble filo. A los entrenadores no les suele gustar rotar a sus tres ‘unos’ en un mismo partido, pero el técnico italiano opta de momento por la división más o menos equitativa de los minutos entre todos. Calderón tan solo tuvo cinco –coincidieron con la remontada lituana del segundo cuarto– y parece perder terreno respecto a Ricky (teórico titular) y el Chacho.

3. Concentración

La puesta en escena de España fue realmente buena (20-4 de salida), con un alta intensidad atrás y mucha fluidez en ataque. Pero con el paso de los minutos su juego se enfangó y una Lituania sin su único base de élite (Kalnietis) se fue subiendo a las barbas. El juego entre pívots (Valanciunas, Sabonis, Jankunas) hizo mucho daño. También las pérdidas: 14. El nerviosismo se tradujo en numerosos errores y protestas. Scariolo llamó a la atención a sus jugadores en varios tiempos muertos.

4. Primera derrota en casa desde 2012

El de Málaga es el primer amistoso que España pierde en territorio nacional desde el 24 de julio de 2012. Aquel día la selección cedió ante Estados Unidos (78-100) en el Palau Sant Jordi; último encuentro antes de competir en los Juegos Olímpicos de Londres. Desde entonces, España acumulaba 22 victorias seguidas en amistosos celebrados en casa. El resultado es llamativo por eso, pero no procede sacar conclusiones más allá de que la selección está muy lejos de su techo.