BlogMunoaEntrenadoresEspanoles

 

Para un periodista de agencia, que es mi medio natural, el de la información sin más, donde me he formado, donde he vivido muchas de las cosas importantes de mi vida, escribir en otra clave resulta, al menos para mí, un esfuerzo titánico. La era de las tecnologías de la comunicación, lo reconozco, me cuesta trabajo, El motivo es muy simple: yo creo que sólo hay un periodismo, que ese periodismo lo encarna -entre otros muchos- el eterno Ryszard Kapuscinsky y que una cosa es lo que ha venido a llamarse periodismo popular y otra, muy distinta, el trabajo de los profesionales. Y no es por ningún motivo, digamos, clasista, sino porque uno debe ceñirse a unas exigencias éticas y otro adolece de esa garantía (aunque bien entendido y utilizado aporta un gran valor al mundo de los medios y a la esencia de la propia sociedad).

Incluso la opinión me parece un campo vedado. ¿Quién soy yo para opinar?. Mi respuesta es inmediata: nadie, Sin embargo, sé lo que es un blog, y los compañeros que me han hecho el honor de invitarme a escribir en EJDN (David Camps y Nacho García), me pidieron que hiciese de este espacio algo personal que reflejase el mundo de la información y, al mismo tiempo, del baloncesto. Por eso, con permiso de quienes lean este artículo, me voy a permitir la licencia, aunque sea por una vez, de hacerme bloguero, de olvidar mis instintos de ´plumilla´ y acercarme a lo íntimo. O sea, de escribir algo personal.

En consecuencia, ruego que se aborde este texto con esa idea de alejamiento de la praxis estrictamente profesional. Lo hago porque necesito romper esas ataduras y, de manera absolutamente excepcional, contar algunas ideas que se me pasan estos días de finales ligueras en la ACB, en la NBA, en la Liga Femenina, en las competiciones nacionales de otros países, de Europeo femenino, etcétera. El desencadenante de esta osadía ha sido el triste fallecimiento del ´Sheriff´ Manel Comas, uno de los más grandes de nuestros banquillos.

Hace veinte años, en 1993, más o menos por estas fechas, en mi primer Europeo de selecciones como enviado especial de mi querida Agencia EFE, en Karlsruhe (Alemania), llegó a la concentración de España, donde también estaban Grecia, Rusia y Bosnia Herzegovina con el eterno Mirza Delibasic al mando del equipo, la demoledora noticia de la muerte de Drazen Petrovic en la autovía que une el aeropuerto de Múnich con la capital bávara, flamante sede entonces de la FIBA, que ocupaba una coqueta oficina muy cercana al anillo olímpico de los Juegos de 1972 y el museo de la BMW antes de mudarse años después a su actual residencia suiza de Ginebra.

El impacto fue tremendo incluso para los bosnios, cuyo país sufría el sinsentido de la guerra en la antigua Yugoslavia, el golpe fue demoledor. Había muerto el ´genio de Sibenik´. Era demasiado insoportable. Era estremecedor. Como si una parte de las entrañas de toda la familia del baloncesto hubiera sido arrancada de cuajo sin ninguna piedad. El ambiente chispeante que envuelve los grandes campeonatos, el gusanillo que se siente en los entrenamientos, en las conferencias de prensa, en los minutos previos a los partidos, cuando el balón sube al cielo y empieza el juego, en esos encuentros personales que borran a periodista y protagonista y todo se reduce a dos personas que se cuentan lo que llevan dentro, todo eso, se volvió plomizo.

Sólo el inicio de la competición, el juego, la pasión de todos, consiguió aliviar el pesar. El balón, por suerte, siempre sigue volando. En el balón estaba Drazen. Un inmortal. Igual que Manel Comas. No quiero decir que Manel y yo veraneábamos juntos. Si puedo decir que tomamos algún café en hoteles durante las Copas del Rey, que hablamos en pabellones, que coincidimos en presentaciones, recepciones, entregas de premios y todas esas cosas. En breve, que disfrutamos de buenos ratos y que eramos dos buenos conocidos.

Yo disfrute mucho siempre con él. Era un hombre divertido, de tremendo carácter, pero entrañable, justo y respetuoso. Y, además, y ya voy acabando que me he puesto demasido bloguero, un excelente entrenador. Y, en honor de Manel, creo que también es justo decir que Pablo Laso y Xavi Pascual, al frente de Real Madrid y Barcelona, sin olvidar al seleccionador Juan Antonio Orenga, son entrenadores españoles de primerísimo nivel y la prueba de que el trabajo de hombres como Manel Comas, Aíto García Reneses, Pedro Ferrándiz, Antonio Díaz Miguel, José Vicente Hernández ´Pepu´, Javier Imbroda, Lolo Sainz, Mario Pesquera, Pedro Martínez, Chema Buceta, Manolo Coloma, Vicente Rodríguez y todos a los que pido mis más humildes excusas por no citar, es un tesoro.