El base australiano de los Cleveland Cavaliers puso en práctica una nueva forma de ‘hack-a’. En los últimos segundos del partido contra los Warriors, y mientras uno de sus sus compañeros lanzaba un tiro libre, se subió a la espalda de Draymond Green y Andre Iguodala para cometer personal sin consumir segundos del reloj, en un intento desesperado por remontar. La táctica no le funcionó, pero sienta un peligroso precedente.