BlogCarlotaAmayaValdemoro

 

Hoy es la primera de las últimas cenas de la selección femenina de baloncesto. Al menos, como la conocíamos hasta ahora. La jugadora de la cinta rojigualda en la cabeza ha iniciado su cuenta atrás. Amaya Valdemoro dirá adiós tras el Eurobasket de Francia. Las críticas y los halagos siempre han ido de la mano de esta jugadora de raza especial. Desde pequeña y hasta con las dos muñecas rotas. A Valdemoro le gusta tanto la Roja como ser decisiva en sus equipos.

Muchos hablaron de retirada camuflada al enfundarse la camiseta del Canoe, pero Amaya, como ante Francia en el Mundial de la República Checa, siempre tiene un triple en la manga. Ha cuidado al máximo su malherido cuerpo y llega con ganas de capitanear un equipo donde saca hasta 16 años a novatas como Laura Gil o Leonor Rodríguez. Poco le importa, ya ha tenido que escuchar aquello de “ir a la selección desde Liga Femenina 2 es por enchufe, es porque ella hace el equipo” y un largo etcétera. Lo cierto es que Amaya va por veteranía, por peso en el equipo y porque pese a sus 36 años, sigue siendo cojonudamente buena.  ¿Puede prescindir España de su capitana?

Mondelo tiene claro que no, la selección tiene un objetivo por encima de todos en el Eurobasket de Francia: recuperar el prestigio perdido. Han sido dos años de sombras y de un vacío doloroso como el de los Juegos de Londres. Las nuevas caras llegan con fuerza a sumarse al talento de Alba Torrens y al de las veteranas como Aguilar y la propia Valdemoro. Un relevo generacional que se hará efectivo tras el Eurobasket. La generación del bronce en la República Checa o de la plata en Italia todavía busca algo más grande, algo que no se encuentra entre los anillos WNBA, Euroliga y Ligas de Valdemoro… concretamente, un oro. “Este año sabemos a lo que hemos venido, las jóvenes y las viejunas”, dice. Amaya siempre habla claro.

Sus últimos pasos en una cancha no la desligarán del baloncesto. Hace poco me contaba que acabará inmersa en la FEB, donde su trayectoria nunca ha pasado desapercibida. Para todo eso todavía falta un mes de entrega y de sueños alcanzables. Suma 244 internacionalidades, y si juega todos los partidos, la mejor jugadora de baloncesto de nuestra historia se despedirá como la que más veces ha lucido la Roja.