BlogCarlotaChacho

 

“Se cree que lleva un yoyó”. “Se cree que sigue jugando en la NBA”. Hasta se fichó a un tal Dontaye Draper para darle boleto. Pero Sergio Rodríguez, el Chacho, siempre vuelve. Y esta vez con el showtime atado a la mano, igual que el balón. Tras el excitante y tensísimo primer round entre Real Madrid y Regal Barça, eché un vistazo a las estadísticas de Sergio. Algo me sorprendió: no sus 21 puntos en 23 minutos, ni sus 4 asistencias, sino sus balones perdidos: 0.

Cero pérdidas, y eso que no es un base conservador, y eso que su segundo cuarto fue desastroso. Ni jugó ni hizo jugar. Desatascar el ataque es una de sus misiones principales, sobre todo ante defensas tan duras como la que propuso el Barça de Xavi Pascual. Normalmente, allí donde hay sombras, aparece el Chacho con una linterna, empieza a encender focos y al final el aro rival acaba más iluminado que París a medianoche. Es su juego.

Ahora muchos han sustituido el término “loco” por “jugón” y han cambiado su “adónde va” por “¡¿cómo lo ha hecho?!”. El Chacho ha recuperado esa chispa que le abrió las puertas de la NBA para añadirle un aditivo fundamental: la madurez. Es decir, un base 2.0. Ahora Rodríguez corre con sentido, se gusta con sentido y hasta se ha hecho experto en remontarle partidos al Barça, como el pasado domingo o en las semis de la Final Four en Londres. Sí, se le va la pinza a veces, desquiciando a entrenador, compañeros y afición, pero en su versión 2.0, que se le vaya la pinza (poquito) es hasta positivo para el juego.

No sé si en su cabeza, durante los minutos (varios) que pasa en el banquillo, se plantea si debe jugar más, si quizá debe ser el base titular del Madrid. Yo me voy a mojar: debe salir siempre detrás de Llull. Uno desgasta, el otro saca brillo y los últimos minutos terminan jugando juntos al alimón. El Chacho es pura revolución y no hay mejor revuelta que la que se hace sin previo aviso. No sé si él compartirá ese rol que le da Laso, pero la verdad, no se le ve inquieto.

El Chacho asiste, anota, hace jugar y tiene muñeca de hierro en los momentos clave (avísenme si le ven fallar un tiro libre cuando a todos les tiemblan las canillas y el crono agoniza). Ahora que se acerca el Eurobasket 2013, la gran duda no será quién acompañe a Calde y a Ricky, sino si el Chacho debe jugar más minutos que alguno de los otros dos.