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Apesta, me molesta. No creo que haya habido un jugador en la historia de la NBA que haya defendido desde un base a un pívot. Pero bueno, ya ha pasado y me da igual”. Escribió picado, muy picado, LeBron James tras quedar segundo en la votación a mejor defensor del año. Un premio que ya luce brillante, más si cabe después del enfado del Rey, en las vitrinas de Marc Gasol. Lo cierto es que si fuera por pura estadística, debería habérselo llevado LeBron, o incluso Howard, que por cierto también lloriqueó en Twitter: “Se supone que defender tiene que ver con tapones y rebotes ¿no?”. Dwight pedía el premio para Serge Ibaka y LeBron para sí mismo, pero la mejor defensa de la temporada es para los Grizzlies. La votación, tampoco deja lugar a dudas: 212 votos para Marc, 149 para James. Traducido a puntos, si pierdes un partido por 63 mejor irte en silencio del pabellón.

Queda claro que en la NBA no hay amiguismos; y mucho menos, compañerismo. Que se lo digan al hermano de Marc, a Pau, vapuleado públicamente de cuando en cuando por su entrenador o por compañeros como Kobe, aunque ahora le dedique piropos que suenan a despedida. Pues bien, Gasol jamás ha contestado, ni una palabra mala, ni una palabra más alta. Hasta Phil Jackson, el supuesto maestro zen, le lanzó una vez que debería tener “mentalidad de guerrero, más mala leche”. El 16 de los Lakers opina que esas críticas tienen poco que ver con echarle un par sobre la cancha y son sólo el precio a pagar por ser “buena persona” en un escenario donde no lo son ni los que pasan la mopa.

La ambición es el valor que prima, impera el “ésta es mi casa” y toca devolver ciertos ‘viajes’ como vienen. Así hizo Marc Gasol: recibió su premio, leyó las quejas chulescas de dos gigantes como LeBron y Superman Howard y contestó en su mismo lenguaje. Agarró Twitter con la zarpa de un ‘grizzlie’ y le echó la misma chulería que un quinceañero de playground en una cancha del Bronx: “Keep calm and play basketball”. Otro modo de demostrar que Marc siempre está preparado para una buena defensa.

Callar la boca a King James y al mejor pívot de la NBA tiene sus ventajas: la primera, seguir el consejo de un sabio como Phil Jackson; la segunda, entrar de lleno en el juego que practican los grandes de este deporte, la intimidación. En la cancha y fuera de ella. De momento, por lo que ha hecho dentro, ya ha obtenido premio.

 

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