PARTIDO

 

No hemos visto buen juego en estos playoff, ni dentro ni fuera de la cancha. Aunque tampoco han hecho las finales menos espectaculares. Las dosis de polémica y tensión han sido altas, y en la crispación de una posesión o una falta no pitada muchos han querido sacar tajada.

Desde cada bando, se ha tratado de tomar la iniciativa en el calentamiento, antes de lanzar el balón al aire. El Madrid restándole descanso a Navarro cambiando la hora del primer partido. El Barça intentando generar dudas mentirosas y sin fundamento en el cuerpo técnico blanco. Claro, que hay una diferencia en este tipo de juegos: el sucio generalmente acaba en saco roto .

Al final, la pelota suele entrar si se ha cumplido correctamente el trabajo previo, y ahí, el Madrid lo ha hecho durante toda la temporada. Al Barça, por mucho que algunos lo nieguen, las bajas han terminado por teñir de oscuro su temporada. Sin Pete Mickeal, la kryptonita del Madrid, sin Jawai, incómodo siempre en la pintura, y por último sin Juan Carlos Navarro.

La Bomba se ha quedado sin pólvora en el tramo final, cuando más le necesitaba su equipo. Pero que nadie lo dude, para Navarro el compromiso va mucho más allá de la simple palabra. Ha sido un año jodido, sin mucha continuidad, entrando y saliendo del equipo por su fascitis plantar, pero aún así no dudó en jugar con una rotura muscular la final de la ACB. Ya lo dijo Laso en la previa para los que dudaban: “Contra nosotros Navarro ha jugado siempre. Y mañana va a jugar”. Así fue, aunque a los pocos minutos tuviera que aceptar su dura realidad: el físico le iba a obligar a mirar sentado cómo caía su equipo ante el Madrid.

Y es curioso, estuvo sentado todo el partido, pero se levantó para abrazar a los suyos, para felicitar uno a uno al equipo rival y por último para regalarnos el gesto de la noche. Con tanto confeti como si fuera una fiesta de Ana Mato, con el Palacio entregado y con Felipe Reyes levantando la Copa, ahí, a un lado, de pie y con gesto serio, estaba Navarro aplaudiendo. Sobran más adjetivos. O se es un buenísimo jugador, o se es un crack, y ahí encontrarán siempre a la Bomba Navarro. ¿Algún voluntario para hacer de él en Eslovenia?