BlogAlvaroParicioFelipeAlumnoAplicado

¿Saben una cosa de mí? Siempre fui más listo que mi hermana. Quizá por aquello de ser el pequeño y estar con ella mientras estudiaba, los dos aprendíamos a la par aunque fuera un par de años más joven que ella. Con el tiempo los dos seguimos caminos muy diferentes en el estudio: mientras ella era todo voluntad y perseverancia delante de los libros para ir aprobando, a mí me bastaba un poco para aprobar… y a pesar de ello pocas personas respeto más y admiro con mayor medida que a mi hermana.

Ella ha terminado dos carrera, tiene un nivel alto de inglés (aunque su timidez le impide demostrarlo) y no le ha faltado trabajo. Sin duda, que la constancia le ha dado buenos réditos en su vida.

Pues bien, en la misma medida que a ella, admiro y respeto a Felipe Reyes y su excelente carrera como profesional. En una generación donde comparte historial con el base más creativo (Raül López), el jugador más talentoso (Juan Carlos Navarro) y el mejor jugador de la historia (Pau Gasol), él ha conseguido lo imposible: mantenerse constante y mejorar cada año, hasta ser uno de los más grandes… y seguramente con menos elementos de “talento” que sus compañeros de promoción.

Como buen estudiante, Felipe siempre ha sido aplicado en los entrenamientos y ha pasado de ser un jugador unidimensional a ser, posiblemente, el mejor pívot clásico europeo de los últimos 15 años. Con menos recursos técnicos y físicos que otros, Felipe ha sobrevivido a muchas modas deportivas y jugadores en su carrera, haciendo que el paso de los años moldee su talento con la mayor virtud que puede tener un jugador: conocer sus virtudes y esconder sus debilidades.

Felipe ha dejado de ser el jugador de medio gancho que buscaba el centro de la zona para ser un jugador que no tiene un único camino hacia el aro, ahora ataca de cara cuando antes era sólo de espaldas y ha ganado un más que fiable rango de lanzamiento. En su primera temporada, el pívot promedió 55% en tiros libres y esta temporada lleva un 80%. Y qué decir de sus triples. Felipe, se pasó casi cuatro temporadas completas antes de meter un triple en Liga Endesa y el año pasado logró siete. Cierto que no es el alero triplista que quiso ver en él Messina, pero ese “experimento” le dio un herramienta de ataque más y ahora es un más que decente tirador, sobre todo desde 45º y con cierto tiempo para armar el lanzamiento.

El aplicado estudiante, además, ha tenido buenos hábitos físicos y mentales. Su descanso el pasado verano le ha dado un punto de frescura en las dos últimas temporadas y nunca ha parecido “quemarse” con su rol de sexto hombre. Él ha perseverado en su carrera, conocía sus límites y confió siempre en sus potencialidades. Quizá por ello mientras a otros se les ve el ocaso de sus carreras, con Felipe Reyes es difícil aventurar un final de camino.

Lo es porque, además, este verano la salida de Nikola Mirotic dibuja en el Real Madrid un escenario más positivo para su juego. Disfruta de más minutos y responsabilidad ofensiva. Eso le ha ayudado a sentirse mejor, pero también el Real Madrid tiene mejor definida una jerarquía y una rotación; ya no tiene que experimentar con cambios para repartir minutos. Ahora es el cuatro de los momentos de la verdad, el que nunca se arruga y el que siempre pone el plus del corazón.

Sin duda que, aunque los alumnos brillantes sacan grandes notas, los estudiantes aplicados acaban con carreras más consistentes y mejor posicionados. A Felipe Reyes, como a mi hermana Laura, el camino de las constancia les ha hecho grandes.